Adonde llegar cuando no deseamos ser lastimados?





Paradoja, enhebrar las astillas en centro del corazón, sabiendo como duele en sus puntas al entrar de a poco, estrujando en ardor; prorrogar las disculpas, poniendo el pecho como héroes. Entre tanto, la sangre se dispersa en las comisuras del cuerpo, entreteje nuestra piel y sucumbe el orgullo insensato del humano.

Adonde llegar cuando no deseamos ser lastimados? nos cegamos ante la ignorancia impuesta, lo insertado en mentes tan brillantes y desmenuzadas por el asfalto, pernotan esclavas las palabras, enmudecidas. Desertan nostálgicos los verbos amontonados en lágrimas. 




Elena Demitrópulos 

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